( Dedicado especialmente a
ASTRAKUS , por todas las coincidencias que nos rodean... :) )
Estamos a las puertas de Septiembre. Y todos los años me sucede lo mismo... como si de Año Nuevo se tratara, hago una lista de "Buenos propósitos", entre los que se encuentra "Apuntarme a un gimnasio".
Es cierto que lo he cumplido en mas de una ocasión, pero nunca llego a estar muy seguido porque todo lo relacionado con levantar pesas me aburre soberanamente.
En una ocasión Pumuki y yo nos apuntamos juntas, y decidimos que nos daríamos ánimos mutuamente. El primer día llegamos estupendas con nuestros modelitos mallas marca-pompis (porque nunca sabes a quien te puedes encontrar en el gimnasio... y ya que por obligación tienes que ir con la cara lavá y recién peiná, por lo menos dar un pequeño toque de glamour... e ir arreglada pero informal...) y el monitor que se parecía un montón a
Pocholo, tras indicarle las zonas de nuestro cuerpo que queríamos mejorar nos puso una tabla para principiantes.
Yo ojeé la mía con sus muñequitos explicando el ejercicio y numeritos al lado que indicaban las veces que debía repetir al ejercicio. Luego le pedí a Pumuki la suya y vi que era igual de complicada. "Pero este quien se ha creido que soy... Eva Nasarre???"
El primer día decidimos saltarnos un par de ejercicios... "Total, es el primer día y hay que empezar esto con tranquilidad" y aún así al día siguiente tenía tantas agujetas que cada vez que me levantaba de la mesa para coger algo, andaba igual que Chiquito de la Calzada. Así que no puede ir al gimnasio hasta pasada una semana.
Volvimos a intentarlo. Comprobamos que lo que mas nos gustaba era la bicicleta estática, porque hacíamos ejercicio y podíamos hablar a la vez sin problema.
Como "Pocholo" vio que nos gustaba mucho la bici, nos animó a apuntarnos a "Spining" ó "Sprintig" o "Aerobici" o no se como lo llamó, pero que nos pareció divertido. Además habíamos visto salir a la gente muy contenta de la clase y eso pensamos, era buena señal.
El primer día que fuimos, vimos que "Pocholo" era el monitor de esta actividad. Para empezar, me subí a una bici y cuando quise probarla vi que no funcionaba: "Perdón, esta no funciona" y tuvo que venir Pocholo a hacer nosequé a las piñas, porque un borrego de esos que les gusta presumir en el gimnasio las había puesto al máximo de dureza.
Empezó la clase y a mi me entró la risa, porque tenía a Pumuki delante y le veía la huchita cada vez que pedaleaba. Así que se volvía y me decía "Que pasa?" y no le podía contestar porque estaba doblada de la risa. Tampoco pude pedalear mucho, porque la risa descompensa la fuerza.
Todo transcurría con relativa normalidad, incluso la música era buena, pero la ponía a tantos decibelios y estábamos tan lejos de Pocholo que no entendíamos las instrucciones y cuando todo el mundo hacía una cosa, nosotras hacíamos justo lo contrario, así que en mas de una ocasión nos levantábamos cuando todo el mundo ya se había agachado.
Entre esto y los ataques de risa, no hicimos demasiado, pero igualmente tuvimos las mismas agujetas al día siguiente.
Otra semana sin gym.
La siguiente vez descubrimos la sauna.
Pues ala, las dos ahí a la sauna, que sabíamos que era muy sana.
Yo a los dos minutos ya me quería ir, porque no podía respirar, pero como todo el mundo aguantaba, pues yo aguanté tb.
Creo que no llegué a los cuatro minutos, cuando empecé a ver visiones y a tener paranoias con que me desmallaba y me caía redonda en mitad de aquellas mujeres que hablaban de la comunión de sus hijas.
Salimos y decidimos que esto de la sauna no era para nosotras.
Nada de aparatos, nada de bici, nada de sauna.
Lo nuestro era el Aerobic.
Nos apuntamos y nos pusimos en la última fila.
Risas.
Me daba por ver a Pumuki que parecía un árbol y me moría de la risa.
Las pavas que llevaban todo el curso apuntadas y se sabían las coreografías mejor que la misma monitora, nos miraban por encima del hombro con desgana.
Cuando todas iban hacia la derecha, nosotras íbamos hacia la izquierda... así que en mas de una ocasión nos chocamos con alguna pava.
Después de la coreografía, nos hicieron tumbarnos en el suelo con una colchonetas y a la par que nos pusieron una estupenda canción de Enya se supone que teníamos que relajarnos.
Yo que soy masoca, levanté la cabeza para ver que tal iba mi compañera y como soy mas pava que nadie y soy de risa fácil, me volví a despichinar.
Como dejamos fama que además de árboles eramos gilis, decidimos no volver y le dijimos a Pocholo que volvíamos a lo de los aparatos la próxima semana.
Creo que aún nos esta esperando.
Lo mejor del gimnasio???: Las meriendas que nos metíamos después de salir: Coca Cola light y palmera gigante de bollo con chocolate. Y un cigarrito para abrir bien los pulmones. Que se les había metido mucho aire sano y no estaban acostumbrados.
Y las risas.
Que risas.
Bueno, hoy en día llevo un año apuntanda con Pelirró a "Danza del Vientre" que ahí es necesario que nada mas entrar, te rías de ti misma, pierdas la vergüenza ( somos unas desvergonzadas ya, a estas alturas!!!!) y te dejes llevar por la música y la "tronquilidad" como dice nuestra profe argelina. Tal vez no quememos tantas calorias como levantando pesas, pero gastamos energía de la mala y la convertimos en buena.
Tal vez, este año para Septiembre, tache lo de "apuntarme al gimnasio" y renueve la lista con "Aprender italiano", que creo que para mi será mucho mas productivo.
Besitos.
Mai